¿Qué – de bueno – tiene la Navidad?

Olvidemos la conversación tediosa con el cuñado, el juego de sillas en la comida de empresa para evitar ocupar el sitio junto al jefe, el encuentro con el primo lejano de Andorra o el gasto desbocado en los días de luces, pelis noñas y exceso de dulce. Algo bueno tiene que tener la navidad. Exprimámosla a ver qué sale; toca Test Pre Espíritu Navideño.

“Quisiera dormirme el 23 de diciembre y que me despertéis para el 7 de enero. Así me evitaría tener que sufrir la Navidad”. El chiste gráfico, en sus distintas vertientes, se hará viral durante estos días y los que nos quedan hasta el arranque de las fiestas vía Whatsapp o por las distintas redes sociales (antaño nos llegaban cosas así – parece que hace siglos – por SMS o correo electrónico). Y es que en la época del postureo muchos son los que toman por bandera el ataque a las celebraciones de estas fechas por ser algo mainstream o de mayorías. Ahora, para quedar bien, hay que ser parte de una selecta minoría. ¿En qué? Pues en lo que sea.

Dejemos a un lado el sentido religioso. Sí, es verdad, dejar de lado unas fiestas con una base religiosa resulta incoherente pero no lo es menos cierto que podemos vivir estas fechas en mayor o menor medida con independencia del credo. A las ventajas que más adelante expongamos añadan de su puño y letra el sentimiento religioso si lo profesan.

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De verdad, ¿en qué nos beneficia la Navidad? Para que obtenga unos resultados científicos coja papel y boli y vaya marcando los puntos en los que se siente beneficiado/a.

Top Ten Ventajas Navidad

1. Tres semanas sucesivas de días festivos. Eso pocos meses lo pueden decir; salvo que Fallas y Semana Santa en Valencia estén próximas o la Semana Santa y la Feria de Abril en Sevilla se congreguen en las mismas fechas, tenemos casi un mes con más días de festividad de lo normal. Nochebuena, Nochevieja y Reyes son puntos cardinales repartidos con estudiada distancia. Si lo suyo es comercio o emergencias haga caso omiso de este punto.

2. Nos ponemos al día… en todos los ámbitos. Desde la factura del gas a los nuevos modelos de televisor, desde el método para ahorrar en gasolina del Primo Antonio a el truco para los descuentos en pañales del hiper. O cómo abonarse a Netflix o HBO por dos duros. De todos los encuentros sociales navideños podemos sacar algún consejo (válido o no) para la optimización de nuestros recursos. Olvide la charla con el cuñado, el primo o la abuela. Eso es lo que toca pero aproveche para sacar algo positivo. Concejales o integrantes de partidos políticos hagan caso omiso a este apartado.

3. Educando al paladar, sabores nuevos. Aunque en casa de los abuelos haga ya mil años que empezaron a poner canelones en la cena de nochebuena, y aún sigan, de tantas comidas, cenas y meriendas navideñas sacaremos algún plato que recordar durante el año. Las Navidades son las auténticas olimpiadas de nuestro paladar y nuestro estómago. Por ellos pasarán una completa panoplia de sabores y olores. A disfrutar sin remilgos. Diabéticos y alérgicos al marisco pueden obviar este punto.

4. Juegos de niños. Montar el belén, el árbol, pasear bajo las luces.. Ahora incluso patinar sobre hielo, algo que antes sólo veíamos en las pelis americanas y que ya se ha instalado en el paisaje navideño de ciudades como Albacete y algunos de sus pueblos, está al alcance de los más pequeños. Y de nosotros con ellos. Hay que jugar.

5. Fotos, fotos, fotos. Estas fiestas se presentan como única opción para poder aglutinar a toda la familia alrededor de la mesa. Y sacar una foto. También si se va uno de viaje o se pone a hacer el panoli en la nieve. No pregunten por qué, las fotos en navidad siempre son más divertidas. Si es usted profesional de fotografía y en casa lo saben haga caso omiso de este punto. Lo tendrán machado a hacer fotos.

6. Regalos. Salvo los cumpleaños (normalmente uno al año) y los regalos de la abuela por el santo (también suele ser un solo día) no pillamos nada más durante el año. Así que en las fiestas navideñas fijo nos cae algo. Aunque sea la corbata o el pijama (ay).

7. Aguinaldos. Tradición española que no debería desaparecer jamás. Jamás. Aun cuando cumplamos 60 años. Sin son sin cantar villancicos mejor para todos.

8. Pelis con sabor a Navidad. Ver una vez más Qué Bello es Vivir, Ciudadano Kane, Love Actually, Pesadilla antes de Navidad o las clásicas de Disney es bueno hasta para los que padecen con el exceso de dulce.

9. ¿Y si nos tocara el Gordo? Nunca nos tocará pero cuantas buenas conversaciones hemos tenido en los días previos a la navidad alrededor de unas cañas o unos vinos. Disfrutamos tan sólo haciendo planes de lo que haríamos con ese dinero: un placer inigualable (y gratuito).

10. Las uvas… Cantar la canción de Mecano (En la puerta del Sol…), gritar aquello de “Venga que empiezan ya”, comer las 12 uvas a toda prisa y besar a tus seres queridos porque sí, porque los quieres y están a tu lado. Todo en cinco/seis minutos de una misma noche ¿Hay algo mejor y más concentrado?

Resultados

9/10 puntos. Lo tuyo es la navidad ¿Seguro que no te llamas Melchor de segundo?

6/8 puntos. El espíritu de la Navidad es fuerte en ti, pero aún puedes esforzarte más. Lo disfrutarás a poco que te pongas.

5 o menos puntos a favor. Tu quieres carbón y no sabes cómo pedirlo.