Nazis y otras curiosidades en el Cementerio de Albacete

De entre los regalos de Reyes rescatamos uno esencial para conocer la historia y evolución de los camposantos de la capital con algunas anécdotas dignas de mención.

¿Qué hace la tumba de un oficial nazi en el Cementerio de Albacete? ¿Cómo llegó hasta allí a las puertas de la II Guerra Mundial? ¿Quién borró la cruz gamada de la lápida? La trama daría para una película de misterio y aventuras con Indiana Jones siendo perseguido por mafiosos con cazadora de cuero negro por los recovecos del camposanto. Uno no puede evitar pensar en como Indi escaparía de los malos escondiéndose detrás de una escultura, en el puesto de flores o tras la lápida de uno de los creadores de una logia masónica local. La solución, (nazis, masones, artistas o toreros) junto con otras, está en “Albacete en lo eterno, historia de los cementerios de la ciudad” un librito que se hace corto y ameno escrito por César Ángel Martínez Morales en 2013 en una primera edición, que repitió en los dos años posteriores y que aún hoy se puede encontrar en las principales librerías de la capital.

Asegura el autor, en declaraciones a La Tribuna de Albacete, que aspiraba a tomar los cementerios como un punto más de la ciudad, con total naturalidad, y fiel reflejo de lo que acontece en la otra ciudad – la de los vivos – en su día a día.

El texto, en el que se incluyen curiosidades como la de nuestro amigo nazi o lápidas de personajes célebres albaceteños, incluye instantáneas de distintos espacios del camposanto. Eso sí, en blanco y negro, lo cual no es que le imprima un carácter especialmente natural o relajado.

Entierros en el actual Ayuntamiento

Las peculiaridades de los enterramientos prehistóricos, iberos y romanos son el punto de partida de un texto que continúa con los cementerios anexos a las iglesias habituales de la Edad Media y principios de la Moderna y que se centra en la creación de los camposantos tal y como los concebimos ahora, tras la Real Cédula de 1787 que obliga a construirlos extramuros.

San Antonio Abad, en un área de descampados junto a la ermita del mismo nombre y donde nacía entones la calle San Antonio, fue el primer cementerio oficial de Albacete. Y estuvo en activo hasta 1879. Hasta finales del s. XVIII, la inhumación de loa albaceteños tenía lugar en el interior del Convento de San Francisco, en la calle Zapateros, dentro de la Catedral de San Juan y en el Hospital de San Julián, donde está ahora el Ayuntamiento. Para los curiosos queda lo que entonces se llamaba “la Monda”; Con el incremento de enterramientos y el crecimiento exponencial de la población, se produjo una falta de espacio. ¿Cómo enterrar cuando ya no quedaba sitio? Pues removiendo los restos de los antiguos enterramientos: “La Monda”. No se puede decir que nuestros antepasados no fueran prácticos…

Del actual, primero Cementerio de Santísimo Cristo de la Misericordia y ahora Virgen de Los Llanos, sólo se aborda su contexto original puesto que para el autor, la parte nueva tiene “poco interés histórico – artístico”.

Ver los cementerios como un espacio más de la ciudad

Martínez Morales quiere instar a través de esta obra a “visitar los cementerios con más naturalidad, hay que quitar ese miedo, porque paseando por sus galerías aprendes historia, encuentras anécdotas de todo tipo y puedes disfrutar de un entorno agradable». Incluso por momentos puede parecer una cierta parte del callejero de la capital pues son múltiples las instantáneas de lápidas incluidas en el libro con personajes que – independientemente de nuestro conocimiento de la historia local – tenemos en la boca día a día por dar nombre a las principales arterias de Albacete.

El nazi, por cierto, se llamaba Martin Gödel, y era mecánico de aviación y falleció en un accidente de aviación entre Los Llanos y Chinchilla. El águila de la Luftwaffe aparece en su lápida, desde octubre de 1944, en el Cementerio de Albacete.

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