La maldición de la Generación de las Redes Sociales

Tienen todo en mundo en su mano… Un mundo que continuamente les persigue retransmitiendo e inmortalizando su vida ¿podrán con la presión?

generación de las redes sociales

Admitámoslo, con frecuencia envidiamos a nuestros jóvenes, la generación de las redes sociales. “Si yo fuera como vosotros ahora…” es una frase que se repite con cierta asiduidad en la confrontación de generaciones desde que el mundo es mundo. Ya en el plano psicológico existen incluso síndromes identificados y documentados siendo los más curiosos los relacionados con el universo Disney (sí, para esto también es válida la multinacional de los dibujos y las princesas). Así tenemos por un lado, el síndrome Peter Pan, que identifica a aquellos que huyen de cualquier tipo de responsabilidad, o el de Blancanieves, más habitual en mujeres que en hombres por el cual envidiamos la piel más tersa, la belleza propia de la juventud.

Una juventud que por otro lado cuenta en estos momentos con una serie de elementos completamente inimaginables para nosotros a su edad; viajes más accesibles, mayor variedad en ropa, mayor disposición en los estudios en cualquier punto del mundo y, donde nos detendremos, más dispositivos tecnológicos, internet y redes sociales. Los de los mensajes SMS o la llamada perdida en el móvil son elementos ya de la prehistoria tecnológica.. aun cuando para algunos no estaban ni en ciernes en nuestra época de instituto. Ni en ciernes, ni soñados, ni planteados ni siquiera imaginados.

La Prehistoria (30 años atrás)

El teléfono fijo de casa, normalmente en el salón y zonas comunes, era el único canal de comunicación con el exterior en el hogar. Eso, y asomarse al balcón. Ahí acababa todo. Ni un triste mail (el correo se cerraba lamiendo la parte posterior del sobre y tardaba decenios para las mentes actuales en llegar a destino) y ya no hablemos de whatsapp. ¿Cómo sería ahora para un joven de 17 años un mundo sin nada de eso? ¿La nada absoluta? Probablemente.

Las nuevas tecnologías han alumbrado infinitas posibilidades de relaciones sociales no ya dentro de una misma comunidad sino entre comunidades distantes de cualquier punto del grupo. Ahora contamos con unas aplicaciones que te permiten la reserva de cualquier modalidad de casa en todo el mundo, así como el alquiler de cualquier cosa o conversar con cualquiera, en cualquier momento y sobre cualquier tema. Asimismo permite, acerca aún más si cabe, nuestra red de contactos más próxima a nuestra actividad diaria.

La Vida, en directo. Y gratis

Todo pensamiento, imagen o canción es digno de ser compartido en redes sociales para dar idea de qué estamos haciendo en ese preciso momento y para obtener y aprobación o desaprobación en tiempo real. Es más, el punto de no retorno al que ya hemos llegado es la transmisión en tiempo real de cualquier cosa que hagamos que se ha impuesto en todas las redes: Facebook, twitter, instagram, etc han desembarcado en los últimos meses en el plano “Directo” no sólo informándote de quien o quienes están retransmitiendo su vida sino también animándote a ello.

Llevamos camino de convertirnos en nuestros propios “Grandes Hermanos” y ni siquiera el propio George Orwell en su “1984” podría imaginar ese tiempo en directo a impulso propio de los habitantes de la tierra.

Una Generación Nueva

Toda esta nueva tecnología viene acompañada de unos dispositivos inimaginables también hace sólo un cuarto de siglo. Teléfonos, tablets y portátiles viven una carrera sin fin contra el reloj para aligerar su peso y mejorar sus prestaciones que desemboca a unos mecanismos con cada vez menor margen de mejora.

Desde esas cámaras ultra potentes se relaciona toda una generación de las redes sociales que no tiene tapujos en enseñar y contar su vida, que se sirve y dispone de las redes sociales para conocer nuevos amigos e identificar y adquirir tendencias, que ha incorporado a su vida – cuando nacieron el móvil ya estaba allí – toda esta tecnología.

Pero ¿cuánto añade de presión a un adolescente esas redes sociales? ¿cómo de fantástica en las redes ha de ser esa vida tormentosa a mitad de camino entre la infancia y la etapa adulta? Los posados diarios con la ropa nueva se suceden, las imágenes de instagram de nuestra supermegafiesta de cumpleaños también, las puestas de sol increíbles, la tarde con los amigos… Absolutamente todos hemos pasado por esa etapa en nuestras vidas donde uno busca reconocimiento social, su propio espacio en la comunidad, su papel en el grupo. Hoy el grupo es tan grande como el mundo; es prácticamente un Everest sin principio ni final donde la escalada requiere temple y paciencia ¿La tendrán los escaladores de la vida?

Ahora piensen en algo de su adolescencia de lo que se arrepientan profundamente. ¿lo tienen? Sí, sí, esa noche de fiesta donde perdimos la cabeza. O ese día de enfado con todo y con todos o… Ya lo tienen. Ahora imaginen que ése momento, ésa imagen fue recogida por un fotógrafo, enmarcada y puesta en el centro de su calle. Sobre un alto poste; tan alto que nadie puede llegar a cambiar la foto. Tan alto que está a la vista de todo el mundo, en todo momento. Pues ése es otro de los grandes peligros que afronta la nueva generación. Todo lo que hagan, todo cuanto digan puede ser inmortalizado (de inmortal, nunca perecerá) y acompañarles durante el resto de su existencia. No ya sólo en las entrevistas de trabajo (aquí mi curriculum, aquí mi poste con aquella maldita noche..) sino en su día a día.

Parafraseando a los héroes del cómic “un gran poder tiene una gran responsabilidad” ¿sabrán lidiar con ella la generación de las redes sociales, nuestros jóvenes?