¿Eres listo /a? ¿o un listo /a?

Ahogado el término “sabio” por el devenir de los tiempos, el concepto “listo” se muestra tan amplio e inabarcable que ya no sabemos cuándo está bien utilizado ¿Será que ya no somos tan listos?

Hay palabras que con los años acrecientan su espacio vital; pareciera que con su cuarto al fondo del pasillo se quedaran cortas y fueran – poco a poco y a las espaladas de los demás- cogiendo un trozo de la habitación contigua, los armarios del dormitorio, una parte del cuarto de baño, algo de la cocina…y cuando uno menos se lo espera llegan al salón para apropiarse del sofá ¡y a ver quién las echa de allí! Es lo que sucede con los listos y listas.

Un concepto con historia

Hace ya un tiempo que dejaron de ser útiles para describir a una persona con estudios, con una formación que les permitiera leer, escribir y hacer cuentas básicas. Afortunadamente, las tasas de alfabetización en España se remontaron a lo largo del siglo XX y hoy, aún cuando restan personas mayores sin estudios a consecuencia de una dura infancia y adolescencia, los jóvenes que no dominan números y letras son ínfima minoría. El caso es que “listos”, lo que se dice “listos”, ya somos todos y ahora este sustantivo se abre como un paraguas para recoger distintos conceptos.

Es la virtud de la polisemia. Y también su defecto. Porque ahora te llaman “listo” y ya uno no sabe si te están alabando, menospreciando o mentándote a la madre. “Tú eres un listo”, “Estás tú listo”, “Antonio es un listillo”, “No se le escapa una, es lista”, “¿Estás listo?”. Uno se imagina a un estudiante de castellano enfadado con los apuntes por no ser capaz de acertar con el mensaje. Pobres. Y es que no es lo mismo tener el interlocutor enfrente y completar la frase con un algún tipo de gesto que dejarla colgando en el aire. Por eso a Whatsapp le viene tan bien poder incluir GIFs (imágenes en movimiento); para darnos pistas sobre lo que hemos querido decir. En la era de la información, con millones de mensajes por segundo, el texto se puede quedar cojo para una conversación con listos.

Listos hay muchos

Detrás de la polisemia del término reside un problema de difícil solución porque, ¿qué es una persona lista? ¿Quién es listo dentro del término original?

Uno puede ir una mañana a un Campus Universitario cualquier y decir que allí hay muchos listos. Y… no le faltaría razón pero ¿serían listos-listos? ¿o sólo listos? Cómo medimos el nivel de cada uno ¿en volúmenes memorizados? ¿en capacidades? Actualmente, contamos con personas hiperespecializadas en ciertas ramas de la investigación y la ciencia que, siendo números 1 en su campo, quizá no trataríamos de “listos”. Podrán ser muy inteligentes pero, con frecuencia, tantas horas de estudio les han hurtado ciertas habilidades sociales o “don de gentes”. Al menos, eso es lo que pensamos para nuestros adentros los que no somos tan “listos”.

Por definición, la Real Academia Española de la Lengua (RAE) no nos aclara mucho el concepto. A saber, un listo es:

1. adj. Diligente, pronto, expedito.
2. adj. Apercibido, preparado, dispuesto para hacer algo.
3. adj. Sagaz, avisado. U. t. c. s.
4. adj. coloq. Que presume de saber o estar enterado de todo. U. t. c. s. U. m. en dim. Siempre hay un listillo que sabe más que nadie.
5. adj. despect. coloq. Hábil para sacar beneficio o ventaja de cualquier situación. U. t. c. s. U. m. en dim. Solo los listillos sacan beneficio en situaciones adversas.

¿Con qué se quedan ustedes? No me sean “unos listos”.