Zurdos: cómo es vivir en un mundo de diestros

No siempre es fácil vivir en un mundo de diestros y, si no, que se lo digan a los zurdos, quienes tienen que hacer un ejercicio de adaptación permanente en casi todos los aspectos de su vida, hasta que se acostumbran a estar en un mundo al revés, aunque muchas veces ni los propios diestros encontremos la explicación a este fenómeno.

La dificultad de vivir en un mundo de diestros

Hoy en día, un pequeño porcentaje de la población es zurda, entre el 10 y el 15 por ciento de la población mundial.En España, en concreto, las cifras alcanzan los cinco millones de zurdos, según un estudio reciente. Y es que este uso predominante de las extremidades izquierdas de nuestro cuerpo viene una preponderancia del hemisferio cerebral derecho, quedando determinado tanto por factores genéticos como sociales.

Esta circunstancia se manifiesta en estas personas desde que son niños, momento en el que comienzan un periodo de adaptación para que esta facilidad para hacer las cosas con la parte izquierda del cuerpo no le perjudique en diversos ámbitos de la vida como el trabajo, el ocio o incluso acciones cotidianas como coger utensilio de cocina.

De hecho, ponemos el ejemplo de abrir la manivela de una puerta, algo que parece una tontería pero no lo es, ya que la mayoría de estos aparatos están orientados hacia una apertura para las personas diestras. Y esto al final llega a repercutir incluso en un problema social el que, al ser una minoría, tiene difícil solución para cortar dicha problemática.

Algunas acciones, más difíciles para los zurdos

Hay ocasiones donde un zurdo no puede plantearse la compra de un coche adaptado a su realidad porque son caros. En este caso, la solución pasa por su propia adaptación para tener que cambiar de marcha con la mano derecha. Además, a esto hay que añadirle las primeras clases de una persona para sacarse el carnet de conducir, que ya de por sí es complicado en las primeras prácticas del coche.

Otro ejemplo son los productos de higiene personal, los productos de limpieza o los tapones de rosca (que abren y cierra en una dirección orientada a personas diestras). Es decir, se trata de una adaptación constante cada vez que vayamos a abrir y cerrar un objeto. De hecho, tal es la complejidad del asunto que incluso un día al año, el 13 de agosto, se reivindica un lugar más cómodo para estas personas con el Día Mundial del Zurdo.

En definitiva, vivir en un mundo de diestros parece fácil si hacemos las cosas con la mano y el pie derecho. Pero, si eres zurdo, la dificultad crece. Mediante la adaptación constante se consigue sobrevivir en un mundo hecho “al contrario”.