Sublimar la ignorancia

Licenciados, diplomados, doctores… que ocultan de sus curriculums los títulos para optar a empleos en los que están sobrecualificados; alumnos de secundaria vejados por utilizar correctamente el idioma; protagonistas de la cronica social presumiendo de su ignorancia en televisión ante audiencias millonarias… ¿Corremos hacia atrás?

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La última renovación de contrato de Leo Messi por el Fútbol Club Barcelona, pregonada a los cuatro vientos por medios escritos, audiovisuales y digitales, ha establecido un nuevo récord para un deportista en nuestro país. Percibirá unos 108.000 euros diarios para un montante total próximo a los 40 millones de euros por temporada. Dotado de unas cualidades únicas para el manejo del balón, el argentino es la imagen del éxito profesional en la sociedad española, el espejo al que muchos padres asoman a sus hijos. La imagen oculta la conforman científicos españoles como Juan Carlos Izpisua Belmonte (Hellin, 1960) referente mundial en el campo de la biología del desarrollo y enrolado en las filas del Instituto Salk de Estudios Biológicos de la Jolla, California, después de un viaje de ida y vuelta a Barcelona para comandar el Centro de Medicina Regenerativa. Su marcha no encabezó ninguna portada nacional.

La ciencia, el estudio, la formación no pueden competir en modo alguno con la atención prestada en medios y en redes a personajes del mundo del deporte o de la televisión. Y ello tiene como primera derivada un contraste de proporciones extraordinarias entre los flujos económicos que se mueven para uno uno otro sector de la sociedad. A esa mirada se suman decenas de reportajes del área de Sociedad en los que la generación de jóvenes mejor preparada de la historia reconoce esconder en muchas ocasiones sus títulos para acceder a ofertas de trabajo muy por debajo de su nivel académico o emplearse en ámbitos de investigación con becas paupérrimas. Una tercera puntada en el hilo muestra el acoso escolar – ahora bullyng – hacia los alumnos que más afán muestran por aprender en las aulas. Alumnos que en muchas ocasiones deben hacer frente a sus compañeros simple y llanamente por el hecho de hacer uso correcto de las instalaciones y oportunidades que se les presentan.

¿Caminamos hacia la desinformación? ¿Corremos hacia atrás? ¿La evolución humana está en regresión? Autoridades y medios (especialmente los del denominado carácter “público” esto es, ideados en pro del bien comun) buscan denodadamente la foto con el/la deportista del momento o con el personaje popular del mes y en muy raras ocasiones consiguen ensalzar o trasladar el trabajo del científico de turno. Los debates buscan el acaloramiento de los tertulianos, las frases grandilocuentes y el enfrentamiento puro y duro en pro del espectáculo. Ya no se confrontan ideas, se cavan trincheras (fenómeno que también ha llegado a las tertulias deportivas sin el menor mohín de verguenza). En la era de mayor acceso al conocimiento de la historia el ser humano parece cada vez más interesado por la desinformación. Los herederos de Messi disfrutarán de un futuro privilegiado, ¿también nosotros?