Salud, dinero y tabaco

El hábito de fumar va unido, sobre todo, en los inicios de la adicción, a una conducta social.

Como fumador, seguro que recordarás tus primeros cigarrillos a escondidas y con tus amigos. Un acto de rebeldía con el que buscabas parecer mayor y sentirte parte de un entorno en el que se consumía tabaco.

En los últimos años, surgen estudios médicos que atribuyen el origen de diversas enfermedades crónicas o mortales al consumo abusivo de tabaco.

Tabaco e impuestos

Las alertas por parte de la comunidad médica para concienciar a los fumadores sobre los riesgos que conlleva su conducta se han visto apoyadas por medidas de orden legislativo.

El tabaco es el artículo de consumo que se grava con más impuestos. De su precio, casi un 80 % corresponde a la fiscalidad repercutida. Un porcentaje que resulta curioso, si se compara con otros productos considerados nocivos; como las bebidas alcohólicas, cuyo porcentaje de impuestos, dentro del precio final, es del 50 %.

Estos impuestos tan elevados son justificados por parte de los legisladores a través de dos objetivos. El primero de ellos es la recaudación de dinero para el sostenimiento de las actividades dependientes del Estado.

Pero la justificación que más se cita para estas tasas tan altas es el intento de persuadir a los fumadores para que abandonen un hábito nocivo para su salud.

Existe una creencia, que seguro que has escuchado en alguna ocasión y remite a que al Estado no le interesa erradicar el tabaquismo, ya que las aportaciones de los fumadores nutren sus arcas de impuestos.

Este idea es injustificada, dado que se calcula que los costes sanitarios causados por las enfermedades derivadas del consumo del tabaco y de las bajas laborales que acarrean ascienden al doble de los ingresos que se pueden obtener con las ventas de cajetillas.

En 2017 se calculan unas pérdidas de alrededor de ocho mil millones de euros para las arcas sanitarias. La recaudación por venta de tabaco no llegó a cuatro mil millones de euros.

La conclusión de los anteriores datos ha dado pie a normativas, cada vez más restrictivas, que prohíben el consumo del tabaco en locales y edificios públicos.

Estrategias de la industria tabacalera

Ante esta situación, las empresas productoras y comercializadoras de tabaco han tenido que realizar grandes esfuerzos para no perder su cuota de mercado.

Analizaremos algunos de los puntos fuertes de sus campañas.

La búsqueda de nuevos consumidores, sobre todo, entre el público más joven es el punto fuerte de sus estrategias.

Sus gastos en publicidad se centran en crear imágenes sofisticadas, originales, impactantes y que atraigan al público hacia su producto y logren fidelizarlo.

Creación de nuevas marcas más baratas para contrarrestar la subida de los impuestos en todos los países.