Olorgram… échale narices a la vida

Haz únicamente lo que te plazca. Vive la vida al máximo. No desaproveches tus oportunidades…. la nueva filosofía de la felicidad en redes sociales huye de la realidad. Y de sus olores más puros.

fiesta adolescente

La adolescencia del siglo XXI se ha extendido mucho más allá de los patrones corrientes que la definían. Con los cambios experimentados en el mercado laboral la edad de indefinición  en nuestro futuro personal, laboral e incluso de pareja se han tornado mucho más laxos, más abiertos y mucho más borrosos.

El adolescente por definición trataba de forjar su identidad y su sitio en el mundo. Hoy ese mundo hiperconectado le devuelve una oferta millones de veces superior acompañada de dudas, sombras y lecciones. Porque otra cosa no, pero lecciones en redes sociales hay para dar y regalar. En una sociedad conquistada por la moral de lo políticamente correcto ese adolescente superado por los acontecimientos – puede tener 15, 23 o 39 años – los llamados imputs en instagram, facebook, twitter, pinterest y un largo etcétera presentan un mundo edulcorado donde todo es posible si lo intentas, lleno de puestas de sol y rincones maravillosos en los que la vida te devuelve alegrias. Sólo hay sonrisas, los amigos son para toda la vida y no, no hay enfermedades ni dolores ni días sombríos. Las resacas son solo para celebrar una noche inolvidable y no sabemos cuantas cosas más en un inglés plasmado en etiquetas que sería fantástico que retratara el nivel de idiomas en la sociedad.

Si el diálogo con foráneos pudiera mantenerse a base de hastags seríamos la gran potencia mundial en la comunicación entre naciones. La triste realidad es que hay mucha más corteza que contenido.

Hace algunos años una entrevista con el mundialmente conocido actor estadounidense Brad Pitt se coronaba con un titular que seguro hizo las delicias del editor. Brad Pitt – decía- “El recuerdo de mi infancia era un profundo olor a pedo”. Sí, sí, en la sociedad de políticamente correcto un icono del séptimo arte pronunciaba una palabra fea, sucia, borrada del diccionario y de las redes sociales. Pedo. Pedo. Algo que todo ser humano – por aquello del funcionamiento orgánico que no se puede detener ni modular – tiene que expulsar en su día a día. Pedo #OMD #marvelous #epic #flatulenciasquemolan P-e-d-o

Lo que las redes sociales no reflejan es esa otra realidad. Nadie habla de pedos en su perfil, ni de días malos, ni de haberla jodido, ni de puñaladas por la espalda en el trabajo o con los amigos. Debería haber una Red social de olores. Sí, sí, está claro que los dispositivos actuales no cuentan con ningún elemento para la emisión de olores. Y que se llenaría rápidamente- la Red – de elementos de almizcle, canela y un extenso listado de fragancias florales. Pero también podría caber el cubo de la basura, la gasolinera, el fairy, los pañales, las toallas limpias, la ropa sudada. Y los pedos. Porque la vida es también eso, no sólo atardeceres en Menorca.  Echémosle narices..