Nueva normativa de incineración

La técnica de incineración es cada vez más popular. De hecho, está vigente el debate acerca de la idoneidad de ubicar a las empresas que realizan este tipo de servicios. En el desarrollo de una normativa de incineración se ha abordado el tema de la contaminación y la cantidad de combustible necesario para la incineración de personas.

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Repercusión de la nueva normativa de incineración

Existe una propuesta normativa reglamentaria cuyo borrador se rectificó y se eliminó la prohibición de incinerar personas, pese a que se alegasen motivos medioambientales por un aumento en la cantidad de combustible para llevar a cabo esa acción.

En el texto inicial se apuntaba que para la incineración de las personas se sobrepasa el umbral permitido de contaminación. Sin embargo, en el comunicado emitido también admiten que se pueden derivar una serie de problemas técnicos asociados al necesitar un volumen mayor para sus instalaciones.

No obstante, estas circunstancias no afectan a las condiciones sanitarias que se exigen a las empresas de servicios funerarios, ya que no suponen un riesgo añadido para la salud pública. Por este motivo, se ha modificado el texto con arreglo a su cometido principal, que es establecer las condiciones de funcionamiento y ubicación de los hornos crematorios para proteger la salud de la población.

Todo este revuelo acerca de la incineración de personas ha surgido durante el proceso de consulta pública, que es cuando se pueden realizar todo tipo de alegaciones para mejorar o corregir el texto.

¿Qué regula esta nueva normativa sanitaria?

Este proyecto también prohíbe incinerar cadáveres de personas que hayan recibido un tratamiento contra el cáncer a través de agujas radioactivas. También se contempla en dicha normativa prohibir la cremación de féretros de zinc o plomo y añade que los cadáveres que se vayan a incinerar no vistan abalorios o ropas que contengan elementos metálicos, plásticos o resinas.

Con esta nueva norma se pretende dar a conocer a los dueños de las instalaciones y a todos los ciudadanos los requisitos que deben cumplir para minimizar, lo máximo posible, su impacto en la salud. En dicha orden se definen cuáles son los espacios vulnerables, el cociente de peligro, el riesgo sanitario y la población con una susceptibilidad especial.

Se establece que los hornos crematorios deben ubicarse a una distancia no inferior a 200 metros de un núcleo de población o un espacio vulnerable, además de que deben estar situados sobre un terreno con calificación de industrial.

Un espacio vulnerable es aquel que por su proximidad al crematorio puede verse afectado por las emisiones, y afecta, sobre todo, a zonas de residencia o zonas de actividad con una presencia importante de población durante un tiempo prolongado.