Maldito Japi Halloween

Frenar la invasión ya es ponerle puertas la campo. Contempla seriamente sumarte a la ola de la fiesta de la calabaza porque ya la tienes hasta en la sopa. Y ya puestos, para que negarse.

Los huesos de santo versus toda la parafernalia estadounidense de Halloween entrando por tierra (niños) mas (superficies comerciales) y aire (televisión). Precisamente la tele fue quien nos trajo a nuestras casas por primera vez la fiesta del truco o trato con sus disfraces.

Un día las series americanas comenzaron a descargarnos las calabazas, las telarañas falsas, los maquillajes, los caramelos… y allí que se quedaron en el salón esperando a que alguien les hiciera caso. Y no es que fuera feo todo aquello, pero nos resultaba bastante ajeno; nosotros teníamos el Día de Todos Los Santos, con su tradición y su solemnidad. Con sus encuentros familiares, su visita al cementerio y… sus huesos de santo. Como concesión al folclore, la tele nos traía imágenes de nuestros hermanos mexicanos haciendo no se qué fiesta de los muertos y poniéndose a comer en los campos santos. Y hasta ahí llegaba toda la fiesta.

Los huesos de santos y los buñuelos de viento, con sus altas dosis de azúcar y su singular textura, eran para los niños el único referente lúdico en torno al 1 de noviembre. En casa compraban la bandejita de cada año y nadie ponía peros a que comieras tal o cual cantidad. “Un día es un día” decían..

La invasión naranja

En la última década se ha evidenciado que la tele era sólo la punta del iceberg de un complejo entramado de productos efímeros mucho más amplia. Ha sido una invasión en toda regla y ha triunfado. Al igual que sucede con la navidad y sus heraldos en forma de turrones y mazapanes, Halloween se hace ya notar a primeros de octubre en todas las cadenas de supermercados con sus bombones, gominolas y dulces varios en forma de calabaza. Y con un mes por delante y la ayuda de los colegios – que ven en esta fiesta una forma de arrancar el curso con algo divertido para los más pequeños – la batalla ya está ganada de antemano. O perdida, según se mire.

Sumos a ello los parques de atracciones con su campaña especifica de Hallloween y sus anuncios en ¿adivinan? La Tele. Y ya tenemos el explosivo cóctel en nuestra propia casa.

Si no puedes con el enemigo corre…

Dice la vieja máxima que si no hay posibilidad de imponerse al enemigo lo mejor es que nos sumemos a él. Bueno, está esa posibilidad y la de salir corriendo. Ambas con sus virtudes y sus defectos. Pero con niños pequeños en casa… poca resistencia ya se puede realizar. Tocará llevarlos a las fiestas, maquillarlos o comprarles – incluso sin que nadie te insista a ello, incluso solos con nuestro carrito en plano supermercado – alguna de las chucherías tematizadas a precio barato que nos proponen.

Todo ello por no hablar de la visita obligada al bazar chino del barrio en el que hay de todo en plásticos y que son los Reyes de Halloween por la cantidad de productos con los que cuentan alrededor de la fiesta.

De origen irlandés, publicitada por los norteamericanos y explotada por los bazares chinos Halloween ya es una festividad de carácter global que ya empieza a medirse con la única de sus características: la navidad. No podrá alcanzar su potencial – al menos no lo parece – pero ya se ha instalado en el calendario con similares rutinas y una masa de seguidores mundial. Feliz Japi Halloween a todos.