Guía para soportar el fin de las vacaciones

El regreso a la cotidianeidad tras las vacaciones de verano suele ser un choque frontal a veces difícil de superar. Tómate tu tiempo, trata de añadir nuevos elementos a tu día adía y establece un periodo de “transición”. Si ya has pasado por esa vida, ¿ahora te vas a venir abajo?

Fin de las vacaciones

El despertador, un pequeño electrodoméstico cargado de buenas intenciones (reclamarte para un nuevo día, ayudarte a ser puntual, avisar de la hora que te has marcado para despertar) suele ser una de los aparatos más odiados en la vuelta a la realidad que comporta el fin de las vacaciones estivales ¿Por qué? Pues simple y llanamente porque nos recuerda el anclaje al día a día, al trabajo y la ciudad de residencia habitual. El fin de las vacaciones, el descanso veraniego, llega oficialmente en el momento en el que programamos el despertador – o el teléfono móvil – para despertarnos al día siguiente. Ahí, sí amigos, termina lo bueno.

Con el fin de las vacaciones se terminó la libertad de horarios, las sientas inabarcables, los baños (en cualquier tipo de espacio) o la tumbona y el sol. Se acabó la buena vida y – ay – tenemos que volver. Pero no nos regodeemos en el dolor; diseñemos el camino al siguiente paso. Hay quien con el retorno contempla ante sus pies un tremendo socavón de 12 meses hasta el nuevo parón y el mundo se le viene abajo. Los profesionales de psicología consideran que es importante compartir nuestras sensaciones con el entorno familiar y laboral y establecer un periodo de transición para la vuelta al trabajo. Aquí te presentamos unos sencillos pasos para llevarlo a cabo con ánimo y deportividad:

  1. Vuelve con una sonrisa a tu puesto. Como diría aquel cuando te pregunten cómo estás di siempre que pasas por “tu mejor momento”. Vas a comerte el mundo porque vienes con las pilas cargadas.
  2. Valora lo que te gusta de tu trabajo, tu empresa, tus compañeros. Qué de bueno tiene aquello que te rodea.
  3. La nostalgia por lo pasado no es buena compañera. Enseñar las fotos de tu viaje o recomendar sitios que has descubierto están bien pero aquello de “tal día como hoy hace una semana estaba en la playa de…” no es buena señal. Deja de conmemorar los días que han pasado desde que estuviste en el paraíso. Te serán más perjudiciales que beneficiosos.
  4. Piensa en que te gustaría mejorar tu desempeño laboral, qué áreas de tu trabajo te resultan más atractivas y como disfrutar más en tu trabajo. Es difícil, sí, pero te van las neuronas en ello.
  5. ¿Nos planteamos un reto para esta temporada? ¿Dónde nos gustaría estar dentro de un año? ¿Sueldo, posición, departamento, empresa…? Planteemos objetivos definidos y veamos cómo podríamos alcanzarlos.
  6. Incorpora nuevas rutinas a tu horario laboral; y si guardan relación con algo descubierto durante las vacaciones, mejor que mejor. Se trata de cambiar tu día a día y darle una nueva versión de tu yo personal a tu desempeño profesional. Y si ahora los almuerzos los hacemos más sanos, más ecológicos.. y si nos esforzamos por llevar ropa diferente y dedicar cada día los primeros diez minutos a limpiar el escritorio del ordenador o a aclarar ideas ante un papel en blanco antes de entrar en acción. Busca algo que añadir y esfuérzate por integrarlo; pequeños pasos nuevos te harán más atractiva la jornada.
  7. La formación continua es ya una obligación en un mercado laboral más dinámico y global. Repasa que elementos pone a tu disposición tanto empresa como administraciones. Hay muchos gratuitos y on line. Y muchos becados en los meses de comienzo del curso.
  8. Trata de convertir la salida de vacaciones en un proceso gradual. Los primeros días busca planes en familia para tus horas libres; seguir afianzando los vínculos y horas vividas en común durante las vacaciones.
  9. Una reunión familiar donde hacer balance de las vacaciones vividas y donde cada uno exprese lo mejor y lo peor del tiempo disfrutado ayuda a mejorar experiencias futuras y, sobre todo, a implicar a todos en planes futuros. También será momento de compartir imágenes (y de ver cuáles se imprimen como recuerdo visible en algún espacio común).
  10. Disfruta de tu vida cotidiana; ¡al fin y al cabo no tenemos otra!