Esclavitud infantil en el siglo XXI

En pleno siglo XXI, puedes observar países que se siguen beneficiando de la explotación infantil en los trabajos. Aquellos malos tratos que se veían normales antaño y creíamos superados siguen produciéndose y no tan lejos como tú te crees. La esclavitud infantil sigue estando a la orden del día y los derechos infantiles cada vez son más pisoteados.

Esclavitud infantil: el fallo de la Declaración de los Derechos del Niño

A pesar de que puedas leer un listado de principios que defienden los Derechos de los Niños, lo cierto es que estos son forzados todos los días a realizar duros trabajos. Desde reclutamientos hasta trabajos forzosos, pasando por niños soldados, explotación sexual, la trata o el matrimonio obligado.

Los niños se convierten en mano de obra barata para confeccionar la ropa que llevas u obtener los minerales necesarios para fabricar el móvil con el que disfrutas de las redes sociales. Es una realidad tan enorme como que las grandes corporaciones se desplomarían, si datos como estos estuviesen relacionados con su marca. ¿Dónde queda la ética? En el caso de estas empresas, la ética es un papel mojado que queda aplastado por el número de beneficios que obtienen, gracias a los menores.

En muchas ocasiones, estos adquieren un compromiso con el empresario y tienen que realizar labores forzosas para poder devolverle la deuda.

Por otro lado, los conflictos armados en zonas africanas y del Medio Oriente son problemáticas continuadas que parecen no tener fin. Utilizan su breve periodo de paz para reclutar más soldados, entre los que se encuentran los niños. UNICEF ha calculado que hay alrededor de trescientos mil niños participando en las guerras de todo el mundo. Son usados como ejércitos en primera línea de combate, para prácticas de suicidios, violaciones y explotaciones sexuales.

No tan lejos como crees

Bien es cierto que la mayoría de estas prácticas se da en lugares como África, Asia y América Latina, motivo por el que los niños ni siquiera tienen la oportunidad de ir a la escuela. Sin embargo, gracias al movimiento migratorio y a la globalización, cada vez es más fácil que este tipo de abusos se dé en países considerados desarrollados, sin que nos percatemos de ello.

La trata de los menores y la explotación infantil son otras formas de esclavitud. Según Naciones Unidas, España es uno de los principales países en los que aterrizan niños, para ser introducidos en estos mercados. La asociación española Apramp ha declarado que entre cuarenta mil y cincuenta mil mujeres y niños son víctimas de la trata.

La esclavitud infantil no es algo del pasado. Los niños cada día se enfrentan a trabajos duros y peligrosos y ponen en riesgo su integridad y, lo más importante, su vida. Ya es hora de que abramos los ojos ante esta realidad.