¿Deben ir los niños a los funerales?

Una situación en la cual se generan dudas es permitir la presencia o no de los niños en los funerales o tanatorios cuando ha partido un ser cercano. Siempre tendrás el temor, muy justificado en un padre, de que la experiencia pueda ser desagradable o traumática.

¿Cómo tomar la decisión?

Para responder a esta importante pregunta, puedes tomar en cuenta las siguientes consideraciones, que serán útiles para evaluar la situación. Un aspecto importante es no llevarlo a todos los funerales; solo tiene sentido que asista si el fallecido tuvo relación cercana con el chico.

La edad del niño

Si lo llevas a una ceremonia que no puede entender por su corta edad, lo más probable es que pases por una angustia innecesaria, pues al no comprender qué sucede es probable que llore, se asuste o haga ruido al ver a tanta gente que no conoce.

Por ello es conveniente que el niño tenga siete años o más para asistir a una ceremonia fúnebre.

Mantener siempre la comunicación

Como te explicamos anteriormente, el chico debe poder entender en lo posible lo que sucede. Para ello debes explicarle que el tío o la abuelita ya no están, y que puede asistir contigo a una ceremonia de despedida. Contarle que presenciará rituales como la cremación o inhumación, que verá gente triste, que llora o se lamenta, y que habrá un ataúd y flores.

Esto debes hacerlo con toda la anticipación posible, a fin de que tenga oportunidad de procesar la información, y luego hacer preguntas. Ante sus dudas, debes responderle de manera simple, breve y sincera. Ten en cuenta que la ausencia del ser querido lo afectará, asista o no al funeral.

Si luego de las explicaciones decide que no quiere participar, pues lo mejor es no insistir ni mucho menos obligarlo. Antes de partir se le puede hacer una última invitación, siempre respetando sus sentimientos.

Durante la ceremonia

Una vez iniciados los funerales, debes estar siempre al lado del niño, brindándole apoyo constante. Probablemente tenga más preguntas en la medida que se desarrollan las exequias.

Tanto las emociones del niño como las tuyas son válidas y deben ser respetadas. Si quieres llorar, no te inhibas. De esta manera el niño sentirá que está bien hacerlo. Procede de la misma manera para otras manifestaciones, como besar al fallecido o tocar su mano.

Puedes también llevarlo a tomar un refresco o a pasear por los  jardines, para que tenga oportunidad de ver una perspectiva diferente. Si desea irse, es la hora de partir.

La presencia de los niños en funerales es una oportunidad para ayudarles a procesar la etapa de duelo, pues también han sufrido una pérdida. Una ceremonia que puedan comprender es imprescindible en la resolución de su pena.